El templo del Cielo (Tiantan)
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templo para las Rogativas por las Buenas Cosechas |
Hace
un año empecé a publicar los post sobre el patrimonio mundial de Unesco en
China, el primero que colgué (enero 2011) estaba dedicado al Palacio Imperial,
más conocido como Ciudad Prohibida, en Beijing. Hoy os presento un templo directamente
relacionado con ese Palacio.
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Dragones esculpidos en las escaleras del templo |
Situado
a unos 3 kilómetros al sureste de la Ciudad Prohibida se encuentra el templo
del Cielo. En realidad son varios templos enlazados que forman un conjunto indisoluble.
Es
un monumento que por sí solo aglutina
todo el saber chino, desde la más sublime tecnología a la más complicada de las
simbologías. Considerado como una de las más importantes obras arquitectónicas
de todos los tiempos, el conjunto fue incorporado como Bien Cultural del
Patrimonio Mundial de Unesco en 1997.
Primero una
breve introducción a la figura del emperador: era el representante del Cielo,
«Hijo del Cielo», reafirmaba su poder terrenal a través de la fuerza que le daban
los ritos. Para crear un marco a su medida se construyó este templo donde
juegan tanto los elementos yin como los
yang (tierra y cielo). El carácter
chino wang (王) que se
usa para emperador, contiene en sí mismo la trilogía básica común a otras civilizaciones
(Cielo, Hombre, Tierra), donde el hombre no es un cualquiera, sino el Príncipe,
aquel que Confucio denomina el Gran Hombre, encargado de hacer de puente entre
el Cielo y la Tierra. El complejo arquitectónico del templo del Cielo refleja
este simbolismo.
Dos veces
al año el emperador realizaba un solemne recorrido desde la Ciudad Imperial
hasta el templo del Cielo. El solsticio de invierno marcaba una fecha muy
especial; precedido de un ayuno real, el emperador, con mucha pompa y
acompañado por toda la corte, era llevado hasta donde, según la tradición,
debía comunicarse con el cielo para redimir todos los pecados de los habitantes
del imperio y alejar los castigos y calamidades que el cielo pudiese enviar, a
la vez que pedía unas buenas cosechas. El espectáculo estaba vedado en todo
momento a los ojos del pueblo. La fiesta de Primavera tenía una importancia
menor dentro de la tradición confucionista, pero precisaba también de la presencia
imperial en el recinto del templo del Cielo.
El santuario se empezó a construir con
el emperador Chengzu, en 1420, y se concluyeron definitivamente las obras con
Qianlong, en 1749. La gran obra cubre una superficie de 273 hectáreas y está
rodeada por dos murallas. La exterior tiene un perímetro de 6,4 kilómetros y la
interior de 4,1 km. La disposición de las edificaciones se estructura a partir
de dos ejes, el que va de sur a norte englobando los principales templos y
altares, y la línea oeste‑este que da acceso al centro del conjunto, mantiene
la tradición de los cinco puntos cardinales (en la antigua China, el quinto
punto cardinal era el central y tenía más importancia que los otros cuatro).
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Vista del conjunto desde lo alto del altar del Cielo |
Empezando por el sur, una vez cruzada
la puerta de la primera muralla se encuentra la puerta Celeste del Sur y detrás,
rodeado de jardines, el altar del Cielo (Huanqiutan), construido en 1530 por
el emperador Shizong y ampliado en 1747 por Qianlong. Cuatro pórticos triples
de mármol blanco situados en los cuatro puntos cardinales dan acceso al recinto
cuadrado que rodea el altar. Este se alza sobre una plataforma de tres niveles,
sin cobertura alguna. En el centro de la terraza superior, un círculo de piedra
rodeado de otros nueve círculos concéntricos marca el lugar donde el emperador
realizaba los sacrificios al cielo. El hecho de que sean nueve los círculos y
que el primero esté compuesto por nueve losas de mármol y los siguientes con
números proporcionales a 9 hasta el último que tiene 81 losas, viene dado por
el hecho de que el 9 es una cifra del yang,
el cielo. El tres, que es el número de terrazas y de pórticos, hace referencia
a la conjunción del yang, celestial,
y el yin, terrestre. Otra curiosidad
arquitectónica es el fenómeno de reflexión de sonido que se produce en la
piedra central del altar, basta con hablar en voz baja para que se produzca una
ampliación súbita del volumen.
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El altar del Cielo |
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templo de la Bóveda Imperial |
Siguiendo
hacia el norte y rodeado por el llamado muro del Eco se alza el pequeño templo de la Bóveda Imperial
del Cielo (Huangqingyu). construido
en el año 1530, de forma circular y descentrado respecto al patio que lo
circunda. Mide 19,5 metros de altura y 15,6 de diámetro. En el interior, 8
columnas doradas sostienen un techo de tejas azules, la auténtica bóveda Imperial, con
paredes y techo pintados. El emperador acudía aquí para orar delante de la estela del Cielo, que aún
se guarda encerrada en una caja de madera. Uno de los aspectos que más llama la
atención al visitante es el curioso efecto de reflexión de sonido que se
produce situándose en las losas del Triple
Eco (Sanyinshi): hablando
en voz alta desde la primera losa se escuchará un solo eco, desde la segunda
losa el eco será doble y desde la tercera se oirá triple. En el muro del Eco,
si se coloca una persona de frente a la pared y habla, otra persona situada en
la parte diametralmente opuesta puede escucharla a la perfección. Estos dos
fenómenos que teóricamente funcionan, en la realidad son difíciles de apreciar,
pues es tan elevado el número de visitantes hablando desde todos los puntos y a
la vez en voz alta, que se hace imposible discernir la voz de quien nos está
hablando.
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templo de la Bóveda Imperial |
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el camino divino |
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vistas desde el camino divino |
Más al
norte se llega al templo para las
Rogativas por las Buenas Cosechas (Qiniandian). Mucha gente
se confunde y piensa que éste es el templo del Cielo, lo que sí es el edificio
más importante y sobresaliente. Para acceder a él, primero habrá que recorrer
el camino divino o puente de la Escalinata Roja que lo
enlaza con el templo de la
Bóveda Imperial del Cielo.
Esta vía de comunicación con más de 400 metros de recorrido y 25 de anchura,
era la ruta empleada por el emperador en su visita durante el solsticio de primavera.
El templo fue construido en 1420 por el emperador Chengzu, en 1889 se incendió
al recibir el impacto de un rayo, al año siguiente fue reconstruido.
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acceso al templo para las Rogativas por las Buenas Cosechas |
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el templo para las Rogativas por las Buenas Cosechas |
Asentado
sobre una triple terraza rodeada de balaustradas de mármol blanco, el templo,
de estructura circular, se sostiene en 28 columnas talladas en madera de machilus nanmu y lacadas en rojo, el
tejado es triple con tejas azules y va rematado por una bola dorada. Sólo una
puerta situada al sur da acceso a él. La altura del edificio es de 38 metros y
el diámetro en la base de 30 metros. Está construido enteramente en madera y
sin un solo clavo ni refuerzo alguno de hierro. La rica decoración se inicia ya
en las escalinatas que suben hasta el nivel de la tercera terraza; allí,
dispuestos en rampa aparecen dragones y aves fénix grabados sobre mármol. El
interior y el exterior del templo están completamente pintados y lacados. La
bóveda es una auténtica maravilla, con aves fénix, dragones y rematada por un
medallón dorado con relieves. Las cuatro columnas centrales son las más
robustas y simbolizan las cuatro estaciones del año, las otras veinticuatro,
colocadas en dos círculos concéntricos representan los 12 meses del año las
interiores y las 12 divisiones del día las exteriores. Los muebles que se
conservan están en la misma disposición que durante el último imperio; en el
centro se dispone un trono y una larga mesa, con un biombo donde se colocaban
las estelas del Cielo
y la Tierra.
A la izquierda está el lugar de descanso del emperador y a la derecha el
espacio destinado a los sacrificios.
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la inconfundible imágen del templo |
El pabellón de la Abstinencia (Zhaigong) se encuentra saliendo a
mano izquierda hacia la puerta Celeste del
Oeste,
junto con el pabellón del Doble
Anillo,
hecho construir por Qianlong con ocasión del setenta aniversario de su madre.
Son dos destacados edificios que pueden visitarse en los terrenos del templo
del Cielo. El jardín de los
Rosales de la India
es otra de las zonas de paseo interesantes del parque.
*Texto parcialmente extraído del libro: RUMBO A CHINA, de Toni
Vives y Josep Giró. Editorial Laertes.