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lunes, 17 de octubre de 2011

MUZTAG ATA, el padre de las montañas de hielo


Un día me enamoré de una montaña. Fue un amor a primera vista, y con el tiempo mi estima hacia ella se vio recompensada.
El Muztag Ata
Corría el ya lejano 1988, hacía poco más de un año que se había abierto el tráfico la que ahora es la mítica Karakorum Highway, una sinuosa carretera que sube desde Pakistán siguiendo el valle del río Indo hacia el Khunjerab Pass (4901 m), frontera con China. De bajada hacia Kashgar, ya en el Xinjiang chino, una averia en el destartalado autobús de línea nos tuvo a todo el pasaje durante varias horas al sol. Justo ante nosotros se alzaba una montaña colosal, preciosa, atrayente. Observando sus vertientes nevadas iba trazando una imaginaria vía de ascenso y la correspondiente bajada. Al llegar a Kashgar, después de muchas peripecias conseguía un permiso para poder subir el año siguiente a aquella montaña que me había encantado: el Muztag Ata. Así, en julio de 1989 un numeroso grupo de amigos hicimos el peregrinaje a través de Pakistán y con éxito subimos y bajamos esquiando esa ansiada cima. El triunfo fue total: de dieciocho expedicionarios diecisiete en la cumbre, dos chicas conseguían el récord español femenino de altura y además colaboramos en el rescate de un austríaco que se había perdido, lo encontramos en una grieta y pudo salvar la vida.


El Khunjerab Pass

Cerca del Muztag Ata
La experiencia me cautivó tanto que al año siguiente repetía, esta vez como guía para la agencia de viajes Muztag, subiendo de nuevo a la cima con unos catalanes, una pareja de vascos y dos andaluzas. Y por si aún no tuviera bastante, el año 1991 rehacía la Karakorum Highway, esta vez en bicicleta, junto a un grupo de ciclistas y acompañando a un grupo de Televisión Española que filmaba un programa que se llamaba "Alatul". La expedición ciclista también estaba organizada por Muztag Viajes. La atracción del Muztag Ata era tanta que habíamos planeado subir hasta el campo base, y así lo hicimos, aunque hay que decir que el esfuerzo para llegar con las bicis hasta los 4.420 m de altura fue considerable.
Hacia el campo base

¿Qué, cómo y cuándo?
Desierto y glaciar
El Muztag Ata, Muztagh Ata o Muztagata de 7.546 metros es el tercer pico en altura del Kun Lun. El Kun Lun es una de las grandes cordilleras asiáticas, con casi 2.500 km de longitud (el Pirineo, de Hendaya el cabo de Creus tiene 432 km). La cima más alta es el Kongur, con 7.723 m y le sigue el Kongur-Tiube de 7595 m. Esta larguísima cadena montañosa casi rodea por el noroeste la meseta tibetana y la aísla del desierto de Taklamakan. En su extremo sur se junta con la cordillera del Karakorum y en el extremo más occidental confluye con las montañas del Pamir. Justo aquí, cuando se divisan las sierras del Pamir a poniente es donde se encuentra el Muztag Ata. Por carretera está 235 km al sur de Kasghar, en plena Ruta de la Seda. El nombre Muztag Ata significa en la lengua uigur "padre de las montañas de hielo".

Subiendo al campo I
El Muztag Ata está formado por dos montañas divididas por un profundo corte. Esta forma se explica a partir de una antigua leyenda: "Una hermosa princesa se enamoró del príncipe de las nieves, que habitaba en la cima del Qogir (el K2). Los embelesados ​​amantes se citaban en el Muztag Ata, pero un día, el padre del chico, que desaprobaba el romance, cogió un palo y de un fuerte golpe en la montaña la separó en dos cumbres y cada amante se quedó en uno de ellos. Desde ese momento la princesa no cesó de llorar y las lágrimas que derramó se convirtieron en la nieve que cubre de manera perpetua la montaña y en los glaciares que bajan por las laderas y se internan en el desierto".
Campo I

Hacia el campo II

Campo II
Por sus características, con pocas pendientes acusadas y obstáculos rocosos, el Muztag Ata es la mejor montaña del mundo superior a los 7.500 m para la práctica del esquí de travesía. Los deportistas pueden bajar esquiando desde la misma cima hasta donde termina la nieve. Otra manera práctica de ascender a ella es con raquetas. Las problemáticas que se presentan a los alpinistas se ciñen a los efectos de la altura, los peligros de las grietas ocultas y la aparición repentina de niebla. Los peores accidentes se han dado por malas condiciones de visibilidad y algunos alpinistas se han perdido en las anchas vertientes cercanas a la cumbre.

El autor en la cumbre del Muztag Ata

Bajando desde 7.546 m
La mejor época para afrontar la ascensión es entre mediados de julio y finales de agosto. La estrategia del ataque debe ir en función de si se sube a pie y raquetas o con esquís. Las personas bien entrenadas y aclimatadas, si ascienden con esquís pueden limitar la subida a dos campos de altura: un primer campo situado a 5.560 m y el segundo sobre los 6.600 m (no hay problemas de espacio donde poner las tiendas). Los que suban con raquetas lo más conveniente es instalar un primer campo donde empieza la nieve perpetua (aprox. 5.430 m), un segundo campo a 6.200 m y un último emplazamiento a unos 6.750 m. De todas formas lo más importante es disponer del máximo de días para la aclimatación y algún día más de reserva por si hubiera mal tiempo. Los programas que se ofrecen a veces son demasiado cortos y fuerzan a los alpinistas a quemar etapas, provocando que no siempre se consiga la aclimatación necesaria -hay que recordar que la cumbre, pese a ser fácil, está por encima de los 7.500 m-. Mejor pagar unos pocos euros de más por unos días adicionales, aunque en el mejor caso uno se adapte bien a la altura y no haya tormentas y luego tenga que desperdiciar estas jornadas en el campo base, a que no se consiga la cumbre por ajustar demasiado las etapas y subir mal aclimatado.

Descenso en la zona de grietas
El mercado de Kashgar
Y con la cima en el bolsillo, la mejor manera de celebrarlo es irse a Kashgar y disfrutar del espectáculo del mercado semanal de los sábados. Quizás, caminado entre los camellos, cabras, caballos, puestos de comida y de ropa, uno se sienta un poco transportado en los tiempos en que la Ruta de la Seda era la principal vía comercial del planeta.

lunes, 10 de octubre de 2011

Armenia, arquitectura religiosa

Después de un largo paréntesis, mitad veraniego mitad otoñal,  puesto que para escribir sobre viajes se impone de vez en cuando viajar, reemprendo la labor de publicar de manera regular nuevos post en el blog. Esta vez os presento una región de nuestro pequeño gran mundo de la que apenas se habla en nuestros medios de comunicación. 

A caballo entre el continente europeo y el asiático se halla un pequeño país. Ese territorio, con un gran bagaje cultural y una rica historia en sus espaldas, es bastante desconocido en España.  Ese país es Armenia.

La superficie actual de Armenia es parecida a la de Galicia, aunque hasta la primera década del pasado siglo su territorio era bastante mayor. La reducción vino después del genocidio a manos turcas de los armenios que poblaban la parte más oriental de Asia Menor (1915 – 1917), hoy zona turca. Los límites actuales son Georgia al norte, Azerbaiyán al este,  Turquía al oeste e Irán por el sur. La altura media ronda los 1.800 m y la montaña más alta, el Aragats, alcanza los 4.095 metros. La población ronda los 3.250.000 habitantes, a ese número habría que añadir una cantidad considerable de armenios que viven en el extranjero. La República de Armenia consiguió su independencia en 1991, con la disolución de la Unión Soviética; más atrás había conquistado una primera independencia tras librarse del yugo zarista y de la otomana en el año 1918. Pero dejemos la geografía y centrémonos en el propósito del post: la arquitectura de algunos monasterios e iglesias de estilo bizantino – armenio, construidos en la edad media y que han sido merecedores de figurar en la selecta lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

¿Quién no ha quedado extasiado contemplando la tranquila belleza, austeridad y armonía de alguno de los templos y ermitas de estilo románico que pueblan nuestro país? Seguro que las personas que tengan el privilegio de visitar Armenia van a quedar igualmente boquiabiertas ante su arquitectura y de ella voy explicar sus principales edificios.

El monasterio de Haghpat se halla en la provincia de Lorri, en el extremo norte del país. Fue construido a finales del siglo X y sufrió algunas transformaciones en el XII y XIII. Es un ejemplo de edificación estructurada a partir de una cúpula central sustentada por cuatro gruesos pilares macizos, muy tradicional en la arquitectura autóctona. En el ábside se conserva un fresco con la representación del Pantocrator. La iglesia queda unida a través de un pasaje abovedado a una sala capitular, obra  del siglo XIII. Uno de los elementos más característicos armenios es el gavit (nártex) que da acceso a la iglesia. También es destacable el edificio de planta cuadrada que alberga la biblioteca, datada en el siglo XII.

En la misma provincia de Lorri se alza el complejo monástico de Sanahin. Un conjunto de edificios enlazados se eleva destacando en el paisaje. De estos edificios el principal corresponde a la catedral del Redentor, obra del siglo X. De nuevo aquí se encuentra la solución arquitectónica de la cúpula central circular sobre una base cuadrada, la cual da sentido a la cruz de la base y forma cuatro capillas de dos pisos. La iluminación se consigue a través de una abertura en la cúpula. La iglesia de la Madre de Dios se halla al norte de la catedral, y ambas están unidas por un pasaje abovedado. Este es edificio más antiguo del conjunto monacal (930–940) y fue obra de monjes que habían escapado de Bizancio. La planta es en forma de cruz y cuatro capillas acopladas. Otro edificio singular es el scriptorioum (biblioteca), obra del año 1063. Un gavit da acceso a una sala de planta cuadrada con bóveda sustentada por columnas adosadas. Varios nichos indican los espacios donde se guardaban los códices que se escribían y dibujaban aquí. Justo al lado de la biblioteca se encuentra una pequeña capilla dedicada a san Gregorio; la curiosidad del pequeño edificio son los cuatro ábsides que rodean la cúpula central. Multitud de detalles como el campanario, el espacio dedicado a escuela o los llamativos relieves esculpidos de las fachadas, acaban por redondear la sobria belleza del monasterio.

En la provincia de Kotayk, al nordeste de Erevan, la capital armenia, se alza uno de los complejos más llamativos del país: el monasterio de Geghard. Si los conjuntos de Sanahin y Haghpat dejan al visitante fascinado, Geghard supera las expectativas. En la ladera de un valle y rodeado por un agreste paisaje montañoso encontramos el enclave que escogieron los primeros cristianos armenios. En el siglo IV, según la tradición de la mano de san Gregorio, se creó un santuario en una caverna, acogiendo un manantial considerado sagrado. Entorno a la cueva se alzaron edificios monásticos pero todo fue destruido por los árabes en el siglo IX. A finales del siglo XII empezaron las obras para construir un nuevo monasterio y al igual que el primigenio se levantaron edificios y a la vez se aprovecharon las cuevas del lugar para transformarlas en iglesias. Precisamente el carácter troglodítico de buena parte del monasterio es lo que le da una especial personalidad. Pero el principal valor de Geghard, fue el que en su interior se guardaba la lanza de la Pasión (Geghard significa lanza). Tan valiosa reliquia fue llevada hasta el santuario por san Judas Tadeo –hoy, la lanza se custodia en la catedral de Echmiadzin-. A parte de otras reliquias importantes, como las de los santos Andrés y Juan, tienen mucha relevancia las tumbas de varios príncipes armenios. La capilla de san Gregorio, toda ella rupestre, es la más antigua que se conserva, está fechada en 1177.
La iglesia principal, excavada en 1215, mantiene los trazos de la arquitectura tradicional, con elementos de origen autóctono y otros heredados del arte bizantino. Se repite la fórmula de la cruz delimitada por un cuadrado y las cuatro recias columnas que sostienen la cúpula. El nártex también está presente en la obra. Destacables son las cruces labradas en la roca y algunos relieves del interior.

En Vagharshapat, unos 20 km al oeste de Ereván, se encuentra la catedral y las iglesias de Echmiadzin, el lugar más venerado de toda Armenia. La construcción del edificio principal se construyó entre los años 301 y 303, obra de san Gregorio, y está considerada como la primera catedral –basílica del cristianismo (San Juan de Letrán en Roma se construyó entre el 313 y el 320). Tal como la vemos hoy en día es una renovación que se remonta al año 480. Las soluciones estructurales aportadas por los arquitectos y artesanos de la época fueron innovadoras en el ámbito del arte religioso y durante siglos marcaron una manera de hacer. Cuatro columnas centrales dibujan la forma de cruz y sobre ellas sostienen la cúpula, a la vez que enlazan mediante arcos con las paredes laterales. En el año 618 se añadió una cúpula de piedra y ya en el XVII se edificó la torre de tres pisos que preside la fachada oeste. Ya hemos citado que la catedral guarda la reliquia de la lanza que hirió a Jesucristo, también se salvaguardan una mano de san Gregorio y un trozo de madera que se dice proviene del Arca de Noé. Muy cerca de la catedral se encuentran otras dos iglesias destacables, son la de san Hripsimeh y la de san Gayaneh. Ambos edificios son bellos ejemplos de la arquitectura religiosa armenia de la edad media.

Aquí he citado quizás lo más característico de Armenia, pero esa bella tierra tiene bastantes aspectos que descubrir y uno de ellos es la calidez de los armenios y la hospitalidad que dispensan a los visitantes.


lunes, 8 de agosto de 2011

LA PORTA DEL CEL


Hace pocos días que he terminado el circuito denominado "La Porta del Cel” (la Puerta del Cielo) y todavía me duelen las rodillas, tobillos y dedos de los pies. Será la edad de las articulaciones, pero también la extrema dureza del itinerario. Iba sobre aviso, nos habíamos informado de la belleza y de la exigencia de la ruta. Habíamos estudiado los mapas y reparado en el perfil, pero las adversidades climáticas han sido algo por encima de las previsiones. El recorrido es por la comarca catalana del Pallars Sobirà y el Ariège francés, enlazando cinco etapas que suman una distancia aproximada de 63 km y un desnivel de 5.565 metros.

Los cinco que íbamos, cuatro hombres y una mujer, nos habíamos propuesto realizar el itinerario completo, esto significa pasar por todos los refugios y subir a las cumbres del Certascan y la Pica d'Estats.
Una vez en Tavascan nos acercamos en coche hasta el camping de Graus para acabar de formalizar el boletín que tendremos que ir marcando durante la marcha. Regresamos a Tavascan a dejar el vehículo y ya a pie remontamos de nuevo hasta el camping de Graus (así evitamos andar este tramo el último día de marcha). Es un recorrido corto: 4,2 km, entre las cotas 1.108 my 1.360 m, con un desnivel positivo de 290 my 50 m negativos. Nos lleva 1 hora y 15 minutos. Aprovechamos las instalaciones de Grados para cenar y dormir. La noche ha pasado con lluvia constante, pero al salir parece que el cielo quiere abrirse - quizás un buen augurio del nombre de “la Porta” -.

Cuando llegamos a la altura de las cabañas de Noarre (1.589 m) comienza la lluvia. ¡Anda! a taparnos con esos chubasqueros que te hacen sudar y sobre todo entorpecer demasiadas veces - "¿como lo hacía mosén Cinto con la sotana?" - Cruzamos bosques y lagos, siempre subiendo, pasando por zonas donde hoy en día se ha reintroducido el oso pardo, animal que no veremos pues es esquivo a más no poder. Después de mucha humedad conseguimos alcanzar el collado de Certascan (2.590 m). Buscamos un hueco en las rocas y como bien podemos escondemos las mochilas, pues no queremos cargarlas hasta la cima. Antes de coronar nos encontramos con un austriaco, justo parado ante un paso de roca expuesto y que lo hace dudar. Con la piedra mojada y resbaladiza como está, el chico parece que no se lo veía claro. Dos del grupo pasan por allí mientras que otros optamos por ir a buscar la arista, es más aérea pero tiene buenos agarraderos. Al fin, los 2.854 metros del Certascan los hemos alcanzado sin poder ver que hay a nuestros pies. Sabemos que muchos metros por debajo debe estar el lago Certascan, el mayor de los lagos naturales del Pirineo. Cada vez más empapados regresamos al collado, des de allí al refugio se hace corto, todo bajada y llano, el problema es que el camino se ha convertido en un arroyo más y el chip-chap parece que estemos practicando un deporte acuático. Por suerte el refugio Certascan está casi vacío, lo que nos permite hacer un tendido de ropa para secarla. En vista de la situación decidimos que si al día siguiente sigue lloviendo abandonaremos la ruta. La jornada ha sido de seis horas y media de marcha, la mayoría bajo la lluvia, con un recorrido de 12,5 km y un desnivel positivo de 1.500 my 620 m negativos. El refugio está en la cota 2.240.

Como el día se levanta con claros decidimos seguir con la Porta del Cel. El austriaco se ha añadido a nosotros. Para esta tercera etapa, si leemos la altimetría parece plana pues salimos y llegamos a la misma cota, pero en la letra pequeña está la trampa: 1.350 m en positivo y los mismos en negativo, todo en 13,3 km de recorrido. El camino es perdedor sobre todo en caso de niebla, en algunos tramos de la parte francesa no hay marcas de pintura y como los caminos aún están poco frecuentados ​​lo más seguro es utilizar el GPS. Durante la primera hora de marcha incluso se deja ver alguna ojeada de sol que nos permite ver iluminado el bonito lago Romedo de Dalt con su isla. Justo pasar este lago que empieza a diluviar. Entramos en Francia por el puerto de la Artiga (2.474 m) y los caminos, de nuevo convertidos en ríos, más que verlos los intuimos. Ya cerca del refugio de Pinet necesitamos cruzar un torrente que baja muy caudaloso, lo pasamos con el agua hasta las rodillas, sin quitarnos las botas, no vale la pena ya están suficientemente mojadas. Y antes de llegar al refugio aún se esconde una trampa: un tramo vertical de roca de unos seis metros, que se supera con la ayuda de un cable. Si el paso estuviera seco seguramente presentaría poco problema, pero en las condiciones de agua hay que tener cuidado en no resbalar. Suerte que en el refugio Pinet tampoco hay demasiada gente y de nuevo hacemos el tendido para secar todo. La etapa nos ha comportado 8 horas 45 minutos.
¡Y la cuarta jornada nos recibe de nuevo con lluvia! En el refugio Pinet nadie se mueve, pero a nosotros no nos queda otra alternativa que seguir hacia el sur caminando o bien dar un paseo turístico por Francia a base de taxis hasta llegar a Tavascan, lo que nos podría costar un ojo de la cara. De nuevo bajo los chubasqueros subimos hacia el collado del Montcalm (2.998 m). Ahora la ventaja es que el camino está muy bien marcado y discurre siempre hacia arriba, sin tregua. Cerca de la cima de la Pica d'Estats la lluvia se convierte en nieve, y así llegamos al punto más alto de la travesía, a 3.143 m, que también es la máxima cota de Cataluña. Subiendo el puerto de Sotllo (2.876 m) el tiempo da un giro, las nubes se rasgan y aparece el sol, el sol de verdad. Por fin podemos admirar el paisaje que nos rodea, con la panorámica de los lagos de Estats y Sotllo a nuestros pies. Una larga bajada y nueve horas después de haber salido de Pinet entramos al refugio Vallferrera (1.905 m). En la etapa hemos subido 1.110 y bajado 1.400 m, en un recorrido de 13,5 km.

Con un día muy claro nos toca el remate final: el camino hasta Tavascan. Pero no es una bajada directa. Si bien primero parece que el camino tira hacia abajo (llegamos hasta la cota 1.768) pronto la tónica cambia y la ruta sube a buscar el lago de Baborte (2342 m) y el collado de Sallente (2.488 m). Pasados

estos idílicos lugares de nuevo toca bajada para enlazar con otra ascensión, esta vez en el collado de la Laguna (2596 m) y casi sin pausa seguir la cresta que nos lleva al último vértice de la Porta del Cel, la Roca Cigalera ( 2.668 m). De lejos esta cumbre parece insignificante y poco esbelta, pero una vez estamos arriba comprendemos el por qué hacen pasar la ruta por este punto. Desde aquí se disfruta de una panorámica que permite ver todas las cumbres que hemos subido y un poco más lejos se divisan las montañas que conforman el Parque Nacional de Sant Maurici y Aigües Tortes, por donde el año pasado disfrutamos tanto de la travesía de los “Carros de Foc” (a nuestro entender mucho más asequible que la Porta del Cel). Y ahora ya no queda más que una interminable bajada hasta Tavascan. Esta última etapa que parecía poco pasa por los datos a ser una de las más duras: ¡1.315 m positivos y 2.100 m negativos!, Además 20,3 km de recorrido en ocho horas. Nuestros doloridos pies lo testimonian bien. Y ahora a pensar cuál será la próxima caminata, lo que es seguro es que intentaremos que no sea tan dura.
Lo más positivo es que las cosas que más cuestan de conseguir más se aprecian y nuestra Porta del Cel, con tanta lluvia, se nos ha puesto ciertamente difícil, pero como lo hemos disfrutado - y pensar que hay personas superentrenadas que hacen el recorrido non stop y por debajo de las doce horas -.

jueves, 30 de junio de 2011

GUIA DE CERDEÑA: BASÍLICA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE SACCARGIA


La silueta del edificio de la basílica de la Santísima Trinidad de Saccargia es inconfundible. Su imagen es de aquellas que mejor identifican Cerdeña. Está situada 40 km al sur de Sassari, la segunda ciudad de la isla.



Es la construcción religiosa más llamativa, quizás la mejor de toda la isla. Los orígenes de la obra se explican mezclado la leyenda y la historia. El giudice de Torres, Costantino I y su esposa Marcusa di Gunale se encontraban de peregrinaje hacia san Gavino de Porto Torres; cuando pasaban por las cercanías de Codrongianos, Marcusa tuvo un sueño. Se le apareció la Virgen y le prometió que pronto sería madre de un niño. Tras el suceso, los esposos decidieron construir un monasterio en el emplazamiento donde tuvo lugar la visión.
Otra versión, que fue fielmente recogida en forma de capitel por los maestros procedentes de Lucca, señala la curiosa voluntad de una vaca que a diario bajaba desde los pastos para acercarse a unos monjes a los que obsequiaba con su leche; el animal, cada vez que pasaba por el llano donde hoy se levanta la basílica se arrodillaba como en acción de rezar. Lo cierto es que el monasterio perteneciente a la orden de Camáldula se construyó en el año 1112 y la iglesia fue consagrada en 1117. Del viejo monasterio sólo quedan los basamentos y un muro del claustro con arcadas, realizado en estilo toscano-románico. La iglesia es de estilo pisano y en su totalidad exhibe el bicromatismo que le proporcionan las hiladas de piedra calcárea con las de piedra basáltica. La planta es en forma de T, con una sola nave y un transepto con tres ábsides. Las medidas de la nave son 21 m de largo, 7 de ancho y 14 de alto. Con el tiempo se adosaron algunas naves menores. El campanario es de planta cuadrada y mide cerca de 40 metros, con dos pisos abiertos con ventanales el más alto es triforado (dos columnas en el centro) y el piso inferior con ventanal biforado (una columna central). La fachada es la parte más elaborada, con tímpano aguantado por cuatro columnas de basalto y debajo un friso suspendido por arcos sustentados por otras cuatro columnas de basalto. La parte más baja y protegiendo la porta se abre un pórtico, seguramente obra de maestros de Lucca. Es en uno de los capiteles del pórtico donde se puede observar la vaca arrodillada.

El ábside central está decorado por frescos, obra de finales del siglo XII, de excelente calidad. Resulta sorprendente lo bien que se han conservado las pinturas al fresco, en toda la isla no puede encontrarse ningún grupo pictórico románico tan completo.

El conjunto fue abandonado en el siglo XVI y no volvió a abrirse hasta entrado el siglo XX.*

* Extracto de la guía: RUMBO ACERDEÑA, de Toni Vives, Editorial Laertes.

jueves, 16 de junio de 2011

GUÍA DE CERDEÑA: LA COSTA ESMERALDA


El año 1962, de la mano del Consorcio Costa Smeralda, nacía una operación urbanística de altas miras; el ideólogo y presidente del consorcio fue el riquísimo príncipe ismaelita Karim Aga Khan. El frente marítimo de la costa de Monti di Mola, en el municipio de Arzachena, era una región salvaje, hasta aquel momento casi deshabitada, repleta de ensenadas, playas de arena blanca y aguas cristalinas. El Consorcio cambió el nombre de la costa, bautizándola con el color que muchas veces adquieren los fondos de las calas. Pero cambiaron muchas cosas más, la transformación fue total. Se construyeron poblados a orillas de cada bahía, aprovechando el relieve costero y adaptando los edificios al entorno, a base de formas irregulares, decoraciones externas rústicas y jardines colgantes, siempre en un estilo muy mediterráneo. Afamados arquitectos dieron forma a los pueblos turísticos, entre ellos Jacques y Savin Couëlle, Gianfranco Fini, Maria Sotgiu o Michele Busiri-Vici. Grupos hoteleros especializados en los establecimientos de lujo se mostraron interesados en el proyecto entre ellos la cadena Sheraton y The Luxury Collection, levantando hoteles pensados para albergar a personas de muy alto nivel adquisitivo y por tanto exigentes al máximo.



En núcleo inicial de Costa Esmeralda empezó entorno a Porto Cervo, extendiéndose tanto hacia el norte como el sur. Se construyeron puertos deportivos pensados para los grandes yates; helipuertos para recibir a los multimillonarios llegados con sus aviones privados al aeropuerto de Olbia y que se trasladan por aire hasta Porto Cervo u otras localidades. Actividades lúdicas y deportivas muy selectas tienen lugar en la región, desde torneos de golf a regatas de alto nivel, así como fiestas privadas, alimento de páginas y páginas de la prensa rosa de todo el mundo.

Porto Cervo se parece a una aldea mediterránea, dominada por los colores ocres de las casas medio escondidas bajo cascadas de buganvillas. Al acercarnos a las tiendas es cuando vemos que no se trata de un pueblo de pescadores; donde pesábamos encontrar la tienda de ultramarinos, resulta ser un establecimiento Louis Viutton, y al lado está Prada, un poco más allá Bulgari. La plaza del pueblo (aquí no hay indignados acampados, más bien el lujo y despilfarro de toda Costa Esmeralda es para que nos sintamos indignados al resto de los humanos), quiere ser una apacible plazoleta con sus bares y restaurantes, pero los precios en nada se parecen a los de una población costera normal. Un poco más abajo se desemboca en el puerto. El frente marítimo despeja todas las dudas; al otro lado de la bahía se atisban villas increíbles, y amarrados en los muelles se concentran varios yates de más de 50 metros de eslora, alguno incluso supera los 90 m. Porto Cervo es el corazón de Costa Esmeralda. Aquí se reúne la jet set más exclusiva, no faltan príncipes y princesas, financieros archimultimillonarios (tal vez provocadores de crisis mundiales), cotizados artistas de Hollywood, la élite del deporte con corredores de Formula I, tenistas, futbolistas famosos y como no los inevitables paparazzi. Cientos de turistas “convencionales” recorren, cámara fotográfica en mano, las calles de este fabuloso poblado. Quizás tengan ocasión de sacarle una foto al mismísimo George Clooney o a cualquier otra celebridad.
-Puede que sea una leyenda urbana, pero se dice que en determinados night clubs, en los que sólo se permite la entrada a unos pocos elegidos, la consumición vale 500 €. Este es un punto que no hemos verificado. La verdad es que ni siquiera lo hemos intentado. Para un redactor de guías turísticas, pagar 500 € por un cubalibre, está fuera de su presupuesto-

Una de las visitas a no perderse es la iglesia de Stella Maris, construida en 1969 por el arquitecto Muchel Busiri-Vici. El edificio religioso es atrevido en sus formas, muy ajustado a la tradición insular mediterránea, con volúmenes de distintos tamaños, líneas curvas, cubierta de tejas y paredes encaladas. La portada reproduce un porche, sostenido por toscas rocas graníticas. La puerta de bronce, representando la Anunciación, es del artista Luciano Minguzzi, al igual que el símbolo cristiano situado sobre la fachada. El campanario es tronco cónico. El interior es casi un museo, con la pintura de la Virgen de los Dolores, atribuida a Domenico Theotocopoulos “El Greco”, del siglo XVI. Otras obras de arte son dos crucifijos de escuela alemana de los siglos XVI y XVIII. El órgano es de origen napolitano, del siglo XVII.

No hay duda que el éxito de la metamorfosis de esta zona de Cerdeña ha sido excepcional, si pensamos que estas tierras habían sido durante siglos el sencillo hogar de pastores de ovejas y hasta hace pocas décadas escondite de bandoleros.


* Extracto de la guía: RUMBO ACERDEÑA, de Toni Vives, Editorial Laertes.


lunes, 6 de junio de 2011

GUÍA DE CHINA - El Patrimonio Mundial de Unesco (V)

EL PALACIO DE VERANO

El escenario de colinas y lagos, la mayoría artificiales estaba muy alejado de Beijing cuando lo construyó el emperador Qianlongn a medianos del siglo XVIII, el desmesurado crecimiento de la capital china a acabado por engullirlo. Entonces tuvo una extensión muy superior a la actual con más palacios que ahora. Aquella inmensa aglomeración de lujo, utilizada solamente por los emperadores y sus allegados, que costó fortunas al erario público, fue totalmente destruida por las tropas conjuntas del imperialismo europeo en 1860.
El año 1998 el conjunto del Palacio de Verano quedó inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como bien cultural.

La emperatriz Cixi, tía del Pu Yi, el último emperador, mandó reconstruir de nuevo el parque en 1888 a pesar del mal momento económico del país. Acabadas las obras que duraron casi diez años, se rebautizó el parque como “de la Armonía”, pero más popularmente se le conoce como Palacio de Verano. En el año 1900, un nuevo saqueo y destrucción por parte del ejército internacional que invadió Beijing, dejaron el palacio en un lamentable estado. Cixi lo reconstruyó de nuevo y fijó allí su residencia y la sede del gobierno hasta 1908, fecha de su muerte.
El Palacio de Verano tal como lo vemos actualmente ocupa unas 290 hectáreas, las tres cuartas partes están ocupadas por las aguas del lago Kunming. Los palacios se ubican en las vertientes de la colina de la Longevidad Milenaria y sobre todo en el espacio llano entre la colina y el lago. Cuando se construyó este escenario artificial, el emperador Qianlong quiso que fuera una réplica del lago de Hangzhou; para ello recurrió a un sistema de diseño empleado en la antigüedad por los chinos que se denomina “el diseño de metáfora”, consistente en imitar a la naturaleza utilizando la misma naturaleza.
Para visitar todo el conjunto lo más recomendable es un paseo por los palacios y ascender después hasta la colina que con sus 58,59 metros ofrece una dilatada vista, como colofón cruzar el lago en uno de los «ferry-dragones» o mejor alquilar una barca de remos y gozar de las inusitadas perspectivas del parque.
Cada pabellón, quiosco, sala, puente o palacio que alberga este encantador parque es de un alto valor, tanto histórico como artístico: el Palacio de la Benevolencia y Longevidad era donde estaba la sala del trono de la emperatriz Cixi, hoy repleta de objetos de la época, sobre todo muchos bronces con figuras de animales, destaca entre ellos un qilin, animal fantástico con cabeza de dragón, cuerpo de ciervo y cola de león, con un único cuerno en la frente.
La Sala del Oleaje de Jade. Fue la residencia obligada del emperador Guangxu en los años que vivió secuestrado por la emperatriz Cixi.

El Jardín de la Armonía Virtuosa destaca por un teatro construido para uso exclusivo de la emperatriz, que gastó una auténtica fortuna como autobsequio en su sesenta aniversario.

La Galería de las Pinturas. Una galería de 728 metros de longitud y suspendida sobre columnas rojas comunica el sector oriental del palacio con la zona central y la situada más al oeste. Más de tres mil pinturas diferentes de paisajes chinos adornan el recorrido.
El Pórtico Yunhuiyuyu. Junto a las aguas del lago Kunming, sirve de entrada solemne al cuerpo central del Palacio de Verano en su ascensión hacia la colina de la Longevidad.
El Palacio de las Nubes Dentadas. Construido donde estuvo el palacio de la Perfecta Tranquilidad durante la época Ming. Destaca el retrato de la emperatriz Cixi, realizado en 1905 y colocado en la sala el día en que celebró su 71 aniversario.

El Pabellón de las Nubes Preciosas. En el interior del pabellón se alza un quiosco (Baoyuntang) que imita las construcciones de madera aunque todo él está construido en bronce; se calcula que pesa unos 220.000 kilos.

La Isla Nanhu y puente de los Diecisiete Arcos. Un puente de 150 metros construido en mármol une la zona de palacios con la isla Nanhu, desde donde se tiene una buena vista de la colina de la Longevidad.
El Barco de Mármol. Situado en el extremo occidental de la zona de palacios, un poco más al oeste de donde finaliza la Galería de las Pinturas y dentro de las aguas del lago Kunming. El barco, que aparenta estar amarrado, está construido enteramente en mármol y cristal, en su interior la emperatriz celebraba sus galantes fiestas. Para el pueblo chino esta obra de arte es un símbolo de la corrupción del imperio puesto que fue sufragada enteramente con el presupuesto que tenía la Marina aquel año; poco tiempo después la flota china sería derrotada por la japonesa.

La Colina de la Longevidad Milenaria. Una trama de senderos se distribuye por todos los rincones del montículo y muchas son las maravillas arquitectónicas que se pueden contemplar; destacamos la pagoda de los Tesoros revestida por entero de cerámica policroma. Al norte de la colina discurre el alargado lago Posterior, cruzado por esbeltos puentes de mármol. Al este del lago se encuentra el jardín de los Gustos Armoniosos, llamado «Jardín de los jardines». Se pretendió hacer una réplica del jardín Jichangyuan de Wuxi.*

*Texto extraído del libro: RUMBO A CHINA, de Toni Vives y Josep Giró. Editorial Laertes.