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lunes, 8 de agosto de 2011

LA PORTA DEL CEL


Hace pocos días que he terminado el circuito denominado "La Porta del Cel” (la Puerta del Cielo) y todavía me duelen las rodillas, tobillos y dedos de los pies. Será la edad de las articulaciones, pero también la extrema dureza del itinerario. Iba sobre aviso, nos habíamos informado de la belleza y de la exigencia de la ruta. Habíamos estudiado los mapas y reparado en el perfil, pero las adversidades climáticas han sido algo por encima de las previsiones. El recorrido es por la comarca catalana del Pallars Sobirà y el Ariège francés, enlazando cinco etapas que suman una distancia aproximada de 63 km y un desnivel de 5.565 metros.

Los cinco que íbamos, cuatro hombres y una mujer, nos habíamos propuesto realizar el itinerario completo, esto significa pasar por todos los refugios y subir a las cumbres del Certascan y la Pica d'Estats.
Una vez en Tavascan nos acercamos en coche hasta el camping de Graus para acabar de formalizar el boletín que tendremos que ir marcando durante la marcha. Regresamos a Tavascan a dejar el vehículo y ya a pie remontamos de nuevo hasta el camping de Graus (así evitamos andar este tramo el último día de marcha). Es un recorrido corto: 4,2 km, entre las cotas 1.108 my 1.360 m, con un desnivel positivo de 290 my 50 m negativos. Nos lleva 1 hora y 15 minutos. Aprovechamos las instalaciones de Grados para cenar y dormir. La noche ha pasado con lluvia constante, pero al salir parece que el cielo quiere abrirse - quizás un buen augurio del nombre de “la Porta” -.

Cuando llegamos a la altura de las cabañas de Noarre (1.589 m) comienza la lluvia. ¡Anda! a taparnos con esos chubasqueros que te hacen sudar y sobre todo entorpecer demasiadas veces - "¿como lo hacía mosén Cinto con la sotana?" - Cruzamos bosques y lagos, siempre subiendo, pasando por zonas donde hoy en día se ha reintroducido el oso pardo, animal que no veremos pues es esquivo a más no poder. Después de mucha humedad conseguimos alcanzar el collado de Certascan (2.590 m). Buscamos un hueco en las rocas y como bien podemos escondemos las mochilas, pues no queremos cargarlas hasta la cima. Antes de coronar nos encontramos con un austriaco, justo parado ante un paso de roca expuesto y que lo hace dudar. Con la piedra mojada y resbaladiza como está, el chico parece que no se lo veía claro. Dos del grupo pasan por allí mientras que otros optamos por ir a buscar la arista, es más aérea pero tiene buenos agarraderos. Al fin, los 2.854 metros del Certascan los hemos alcanzado sin poder ver que hay a nuestros pies. Sabemos que muchos metros por debajo debe estar el lago Certascan, el mayor de los lagos naturales del Pirineo. Cada vez más empapados regresamos al collado, des de allí al refugio se hace corto, todo bajada y llano, el problema es que el camino se ha convertido en un arroyo más y el chip-chap parece que estemos practicando un deporte acuático. Por suerte el refugio Certascan está casi vacío, lo que nos permite hacer un tendido de ropa para secarla. En vista de la situación decidimos que si al día siguiente sigue lloviendo abandonaremos la ruta. La jornada ha sido de seis horas y media de marcha, la mayoría bajo la lluvia, con un recorrido de 12,5 km y un desnivel positivo de 1.500 my 620 m negativos. El refugio está en la cota 2.240.

Como el día se levanta con claros decidimos seguir con la Porta del Cel. El austriaco se ha añadido a nosotros. Para esta tercera etapa, si leemos la altimetría parece plana pues salimos y llegamos a la misma cota, pero en la letra pequeña está la trampa: 1.350 m en positivo y los mismos en negativo, todo en 13,3 km de recorrido. El camino es perdedor sobre todo en caso de niebla, en algunos tramos de la parte francesa no hay marcas de pintura y como los caminos aún están poco frecuentados ​​lo más seguro es utilizar el GPS. Durante la primera hora de marcha incluso se deja ver alguna ojeada de sol que nos permite ver iluminado el bonito lago Romedo de Dalt con su isla. Justo pasar este lago que empieza a diluviar. Entramos en Francia por el puerto de la Artiga (2.474 m) y los caminos, de nuevo convertidos en ríos, más que verlos los intuimos. Ya cerca del refugio de Pinet necesitamos cruzar un torrente que baja muy caudaloso, lo pasamos con el agua hasta las rodillas, sin quitarnos las botas, no vale la pena ya están suficientemente mojadas. Y antes de llegar al refugio aún se esconde una trampa: un tramo vertical de roca de unos seis metros, que se supera con la ayuda de un cable. Si el paso estuviera seco seguramente presentaría poco problema, pero en las condiciones de agua hay que tener cuidado en no resbalar. Suerte que en el refugio Pinet tampoco hay demasiada gente y de nuevo hacemos el tendido para secar todo. La etapa nos ha comportado 8 horas 45 minutos.
¡Y la cuarta jornada nos recibe de nuevo con lluvia! En el refugio Pinet nadie se mueve, pero a nosotros no nos queda otra alternativa que seguir hacia el sur caminando o bien dar un paseo turístico por Francia a base de taxis hasta llegar a Tavascan, lo que nos podría costar un ojo de la cara. De nuevo bajo los chubasqueros subimos hacia el collado del Montcalm (2.998 m). Ahora la ventaja es que el camino está muy bien marcado y discurre siempre hacia arriba, sin tregua. Cerca de la cima de la Pica d'Estats la lluvia se convierte en nieve, y así llegamos al punto más alto de la travesía, a 3.143 m, que también es la máxima cota de Cataluña. Subiendo el puerto de Sotllo (2.876 m) el tiempo da un giro, las nubes se rasgan y aparece el sol, el sol de verdad. Por fin podemos admirar el paisaje que nos rodea, con la panorámica de los lagos de Estats y Sotllo a nuestros pies. Una larga bajada y nueve horas después de haber salido de Pinet entramos al refugio Vallferrera (1.905 m). En la etapa hemos subido 1.110 y bajado 1.400 m, en un recorrido de 13,5 km.

Con un día muy claro nos toca el remate final: el camino hasta Tavascan. Pero no es una bajada directa. Si bien primero parece que el camino tira hacia abajo (llegamos hasta la cota 1.768) pronto la tónica cambia y la ruta sube a buscar el lago de Baborte (2342 m) y el collado de Sallente (2.488 m). Pasados

estos idílicos lugares de nuevo toca bajada para enlazar con otra ascensión, esta vez en el collado de la Laguna (2596 m) y casi sin pausa seguir la cresta que nos lleva al último vértice de la Porta del Cel, la Roca Cigalera ( 2.668 m). De lejos esta cumbre parece insignificante y poco esbelta, pero una vez estamos arriba comprendemos el por qué hacen pasar la ruta por este punto. Desde aquí se disfruta de una panorámica que permite ver todas las cumbres que hemos subido y un poco más lejos se divisan las montañas que conforman el Parque Nacional de Sant Maurici y Aigües Tortes, por donde el año pasado disfrutamos tanto de la travesía de los “Carros de Foc” (a nuestro entender mucho más asequible que la Porta del Cel). Y ahora ya no queda más que una interminable bajada hasta Tavascan. Esta última etapa que parecía poco pasa por los datos a ser una de las más duras: ¡1.315 m positivos y 2.100 m negativos!, Además 20,3 km de recorrido en ocho horas. Nuestros doloridos pies lo testimonian bien. Y ahora a pensar cuál será la próxima caminata, lo que es seguro es que intentaremos que no sea tan dura.
Lo más positivo es que las cosas que más cuestan de conseguir más se aprecian y nuestra Porta del Cel, con tanta lluvia, se nos ha puesto ciertamente difícil, pero como lo hemos disfrutado - y pensar que hay personas superentrenadas que hacen el recorrido non stop y por debajo de las doce horas -.

jueves, 30 de junio de 2011

GUIA DE CERDEÑA: BASÍLICA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE SACCARGIA


La silueta del edificio de la basílica de la Santísima Trinidad de Saccargia es inconfundible. Su imagen es de aquellas que mejor identifican Cerdeña. Está situada 40 km al sur de Sassari, la segunda ciudad de la isla.



Es la construcción religiosa más llamativa, quizás la mejor de toda la isla. Los orígenes de la obra se explican mezclado la leyenda y la historia. El giudice de Torres, Costantino I y su esposa Marcusa di Gunale se encontraban de peregrinaje hacia san Gavino de Porto Torres; cuando pasaban por las cercanías de Codrongianos, Marcusa tuvo un sueño. Se le apareció la Virgen y le prometió que pronto sería madre de un niño. Tras el suceso, los esposos decidieron construir un monasterio en el emplazamiento donde tuvo lugar la visión.
Otra versión, que fue fielmente recogida en forma de capitel por los maestros procedentes de Lucca, señala la curiosa voluntad de una vaca que a diario bajaba desde los pastos para acercarse a unos monjes a los que obsequiaba con su leche; el animal, cada vez que pasaba por el llano donde hoy se levanta la basílica se arrodillaba como en acción de rezar. Lo cierto es que el monasterio perteneciente a la orden de Camáldula se construyó en el año 1112 y la iglesia fue consagrada en 1117. Del viejo monasterio sólo quedan los basamentos y un muro del claustro con arcadas, realizado en estilo toscano-románico. La iglesia es de estilo pisano y en su totalidad exhibe el bicromatismo que le proporcionan las hiladas de piedra calcárea con las de piedra basáltica. La planta es en forma de T, con una sola nave y un transepto con tres ábsides. Las medidas de la nave son 21 m de largo, 7 de ancho y 14 de alto. Con el tiempo se adosaron algunas naves menores. El campanario es de planta cuadrada y mide cerca de 40 metros, con dos pisos abiertos con ventanales el más alto es triforado (dos columnas en el centro) y el piso inferior con ventanal biforado (una columna central). La fachada es la parte más elaborada, con tímpano aguantado por cuatro columnas de basalto y debajo un friso suspendido por arcos sustentados por otras cuatro columnas de basalto. La parte más baja y protegiendo la porta se abre un pórtico, seguramente obra de maestros de Lucca. Es en uno de los capiteles del pórtico donde se puede observar la vaca arrodillada.

El ábside central está decorado por frescos, obra de finales del siglo XII, de excelente calidad. Resulta sorprendente lo bien que se han conservado las pinturas al fresco, en toda la isla no puede encontrarse ningún grupo pictórico románico tan completo.

El conjunto fue abandonado en el siglo XVI y no volvió a abrirse hasta entrado el siglo XX.*

* Extracto de la guía: RUMBO ACERDEÑA, de Toni Vives, Editorial Laertes.

jueves, 16 de junio de 2011

GUÍA DE CERDEÑA: LA COSTA ESMERALDA


El año 1962, de la mano del Consorcio Costa Smeralda, nacía una operación urbanística de altas miras; el ideólogo y presidente del consorcio fue el riquísimo príncipe ismaelita Karim Aga Khan. El frente marítimo de la costa de Monti di Mola, en el municipio de Arzachena, era una región salvaje, hasta aquel momento casi deshabitada, repleta de ensenadas, playas de arena blanca y aguas cristalinas. El Consorcio cambió el nombre de la costa, bautizándola con el color que muchas veces adquieren los fondos de las calas. Pero cambiaron muchas cosas más, la transformación fue total. Se construyeron poblados a orillas de cada bahía, aprovechando el relieve costero y adaptando los edificios al entorno, a base de formas irregulares, decoraciones externas rústicas y jardines colgantes, siempre en un estilo muy mediterráneo. Afamados arquitectos dieron forma a los pueblos turísticos, entre ellos Jacques y Savin Couëlle, Gianfranco Fini, Maria Sotgiu o Michele Busiri-Vici. Grupos hoteleros especializados en los establecimientos de lujo se mostraron interesados en el proyecto entre ellos la cadena Sheraton y The Luxury Collection, levantando hoteles pensados para albergar a personas de muy alto nivel adquisitivo y por tanto exigentes al máximo.



En núcleo inicial de Costa Esmeralda empezó entorno a Porto Cervo, extendiéndose tanto hacia el norte como el sur. Se construyeron puertos deportivos pensados para los grandes yates; helipuertos para recibir a los multimillonarios llegados con sus aviones privados al aeropuerto de Olbia y que se trasladan por aire hasta Porto Cervo u otras localidades. Actividades lúdicas y deportivas muy selectas tienen lugar en la región, desde torneos de golf a regatas de alto nivel, así como fiestas privadas, alimento de páginas y páginas de la prensa rosa de todo el mundo.

Porto Cervo se parece a una aldea mediterránea, dominada por los colores ocres de las casas medio escondidas bajo cascadas de buganvillas. Al acercarnos a las tiendas es cuando vemos que no se trata de un pueblo de pescadores; donde pesábamos encontrar la tienda de ultramarinos, resulta ser un establecimiento Louis Viutton, y al lado está Prada, un poco más allá Bulgari. La plaza del pueblo (aquí no hay indignados acampados, más bien el lujo y despilfarro de toda Costa Esmeralda es para que nos sintamos indignados al resto de los humanos), quiere ser una apacible plazoleta con sus bares y restaurantes, pero los precios en nada se parecen a los de una población costera normal. Un poco más abajo se desemboca en el puerto. El frente marítimo despeja todas las dudas; al otro lado de la bahía se atisban villas increíbles, y amarrados en los muelles se concentran varios yates de más de 50 metros de eslora, alguno incluso supera los 90 m. Porto Cervo es el corazón de Costa Esmeralda. Aquí se reúne la jet set más exclusiva, no faltan príncipes y princesas, financieros archimultimillonarios (tal vez provocadores de crisis mundiales), cotizados artistas de Hollywood, la élite del deporte con corredores de Formula I, tenistas, futbolistas famosos y como no los inevitables paparazzi. Cientos de turistas “convencionales” recorren, cámara fotográfica en mano, las calles de este fabuloso poblado. Quizás tengan ocasión de sacarle una foto al mismísimo George Clooney o a cualquier otra celebridad.
-Puede que sea una leyenda urbana, pero se dice que en determinados night clubs, en los que sólo se permite la entrada a unos pocos elegidos, la consumición vale 500 €. Este es un punto que no hemos verificado. La verdad es que ni siquiera lo hemos intentado. Para un redactor de guías turísticas, pagar 500 € por un cubalibre, está fuera de su presupuesto-

Una de las visitas a no perderse es la iglesia de Stella Maris, construida en 1969 por el arquitecto Muchel Busiri-Vici. El edificio religioso es atrevido en sus formas, muy ajustado a la tradición insular mediterránea, con volúmenes de distintos tamaños, líneas curvas, cubierta de tejas y paredes encaladas. La portada reproduce un porche, sostenido por toscas rocas graníticas. La puerta de bronce, representando la Anunciación, es del artista Luciano Minguzzi, al igual que el símbolo cristiano situado sobre la fachada. El campanario es tronco cónico. El interior es casi un museo, con la pintura de la Virgen de los Dolores, atribuida a Domenico Theotocopoulos “El Greco”, del siglo XVI. Otras obras de arte son dos crucifijos de escuela alemana de los siglos XVI y XVIII. El órgano es de origen napolitano, del siglo XVII.

No hay duda que el éxito de la metamorfosis de esta zona de Cerdeña ha sido excepcional, si pensamos que estas tierras habían sido durante siglos el sencillo hogar de pastores de ovejas y hasta hace pocas décadas escondite de bandoleros.


* Extracto de la guía: RUMBO ACERDEÑA, de Toni Vives, Editorial Laertes.


lunes, 6 de junio de 2011

GUÍA DE CHINA - El Patrimonio Mundial de Unesco (V)

EL PALACIO DE VERANO

El escenario de colinas y lagos, la mayoría artificiales estaba muy alejado de Beijing cuando lo construyó el emperador Qianlongn a medianos del siglo XVIII, el desmesurado crecimiento de la capital china a acabado por engullirlo. Entonces tuvo una extensión muy superior a la actual con más palacios que ahora. Aquella inmensa aglomeración de lujo, utilizada solamente por los emperadores y sus allegados, que costó fortunas al erario público, fue totalmente destruida por las tropas conjuntas del imperialismo europeo en 1860.
El año 1998 el conjunto del Palacio de Verano quedó inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como bien cultural.

La emperatriz Cixi, tía del Pu Yi, el último emperador, mandó reconstruir de nuevo el parque en 1888 a pesar del mal momento económico del país. Acabadas las obras que duraron casi diez años, se rebautizó el parque como “de la Armonía”, pero más popularmente se le conoce como Palacio de Verano. En el año 1900, un nuevo saqueo y destrucción por parte del ejército internacional que invadió Beijing, dejaron el palacio en un lamentable estado. Cixi lo reconstruyó de nuevo y fijó allí su residencia y la sede del gobierno hasta 1908, fecha de su muerte.
El Palacio de Verano tal como lo vemos actualmente ocupa unas 290 hectáreas, las tres cuartas partes están ocupadas por las aguas del lago Kunming. Los palacios se ubican en las vertientes de la colina de la Longevidad Milenaria y sobre todo en el espacio llano entre la colina y el lago. Cuando se construyó este escenario artificial, el emperador Qianlong quiso que fuera una réplica del lago de Hangzhou; para ello recurrió a un sistema de diseño empleado en la antigüedad por los chinos que se denomina “el diseño de metáfora”, consistente en imitar a la naturaleza utilizando la misma naturaleza.
Para visitar todo el conjunto lo más recomendable es un paseo por los palacios y ascender después hasta la colina que con sus 58,59 metros ofrece una dilatada vista, como colofón cruzar el lago en uno de los «ferry-dragones» o mejor alquilar una barca de remos y gozar de las inusitadas perspectivas del parque.
Cada pabellón, quiosco, sala, puente o palacio que alberga este encantador parque es de un alto valor, tanto histórico como artístico: el Palacio de la Benevolencia y Longevidad era donde estaba la sala del trono de la emperatriz Cixi, hoy repleta de objetos de la época, sobre todo muchos bronces con figuras de animales, destaca entre ellos un qilin, animal fantástico con cabeza de dragón, cuerpo de ciervo y cola de león, con un único cuerno en la frente.
La Sala del Oleaje de Jade. Fue la residencia obligada del emperador Guangxu en los años que vivió secuestrado por la emperatriz Cixi.

El Jardín de la Armonía Virtuosa destaca por un teatro construido para uso exclusivo de la emperatriz, que gastó una auténtica fortuna como autobsequio en su sesenta aniversario.

La Galería de las Pinturas. Una galería de 728 metros de longitud y suspendida sobre columnas rojas comunica el sector oriental del palacio con la zona central y la situada más al oeste. Más de tres mil pinturas diferentes de paisajes chinos adornan el recorrido.
El Pórtico Yunhuiyuyu. Junto a las aguas del lago Kunming, sirve de entrada solemne al cuerpo central del Palacio de Verano en su ascensión hacia la colina de la Longevidad.
El Palacio de las Nubes Dentadas. Construido donde estuvo el palacio de la Perfecta Tranquilidad durante la época Ming. Destaca el retrato de la emperatriz Cixi, realizado en 1905 y colocado en la sala el día en que celebró su 71 aniversario.

El Pabellón de las Nubes Preciosas. En el interior del pabellón se alza un quiosco (Baoyuntang) que imita las construcciones de madera aunque todo él está construido en bronce; se calcula que pesa unos 220.000 kilos.

La Isla Nanhu y puente de los Diecisiete Arcos. Un puente de 150 metros construido en mármol une la zona de palacios con la isla Nanhu, desde donde se tiene una buena vista de la colina de la Longevidad.
El Barco de Mármol. Situado en el extremo occidental de la zona de palacios, un poco más al oeste de donde finaliza la Galería de las Pinturas y dentro de las aguas del lago Kunming. El barco, que aparenta estar amarrado, está construido enteramente en mármol y cristal, en su interior la emperatriz celebraba sus galantes fiestas. Para el pueblo chino esta obra de arte es un símbolo de la corrupción del imperio puesto que fue sufragada enteramente con el presupuesto que tenía la Marina aquel año; poco tiempo después la flota china sería derrotada por la japonesa.

La Colina de la Longevidad Milenaria. Una trama de senderos se distribuye por todos los rincones del montículo y muchas son las maravillas arquitectónicas que se pueden contemplar; destacamos la pagoda de los Tesoros revestida por entero de cerámica policroma. Al norte de la colina discurre el alargado lago Posterior, cruzado por esbeltos puentes de mármol. Al este del lago se encuentra el jardín de los Gustos Armoniosos, llamado «Jardín de los jardines». Se pretendió hacer una réplica del jardín Jichangyuan de Wuxi.*

*Texto extraído del libro: RUMBO A CHINA, de Toni Vives y Josep Giró. Editorial Laertes.

martes, 10 de mayo de 2011

GUÍA DE CERDEÑA: ÁREA ARQUEOLÓGICA DE NORA

33 km al sudoeste de Cagliari, la capital de Cerdeña, y a sólo 250 metros al sur de la iglesia de Sant’Efisio se encuentra la entrada al área arqueológica, una de las visitas ineludibles del sur de Cerdeña, tanto por su valor histórico como estético.  


El área arqueológica protege los restos de la ciudad de origen fenicio más importante del sur de Cerdeña. Las ruinas romanas, la última civilización que habitó Nora, son espectaculares; junto a ellas o en muchas ocasiones bajo las construcciones imperiales, los trabajos de los arqueólogos hacen aflorar importantes estructuras púnicas y las primigenias fenicias. Resulta atrayente al máximo el efecto de los muros, columnas y otros elementos arquitectónicos romanos contrastando con el fondo azul turquesa de las calas que rodean la península de Nora.   



Los navegantes fenicios fijaron su atención en una diminuta península formada por una colina en la zona del istmo y dos brazos que se internan en la rada de Nora, uno de estos salientes se extiende hacia oriente y está coronado por otra colina, donde hoy se alza la torre del Coltellazzo. El otro brazo se abre hacia el sudoeste y abraza parte de la ciudad primero fenicia, después púnica y finalmente romana.

Las primeras huellas que delatan presencia humana se remontan al siglo IX a. C. cuando se supone que navegantes fenicios se detenían aquí para avituallar sus naves. En el siglo VII a .C. se fundó una colonia permanente. La urbe fue creciendo con el paso del tiempo y extendiéndose por casi toda la península de Nora. En una estela datada de los tiempos de la fundación de Nora, se descifró el escrito del nombre “Shardn”; algunos historiadores creen que es la primera vez en que se quiso etiquetar la tierra conquistada y que de aquí deriva el nombre de Cerdeña. En la zona sudeste, junto a la playa meridional, es donde se edificó el primer núcleo urbano, el cual se extendía hacia el interior, cerca del istmo y donde con posterioridad los cartagineses edificaron el templo dedicado a la diosa Tanit. En la zona central del istmo se situó la necrópolis, la cual fue creciendo en dirección norte, hasta donde hoy se levanta la iglesia de Sant’Efisio, lugar que acogió un “tophet” o tofet, centro dedicado a los sacrificios de animales y humanos. El fin de la presencia fenicia se sitúa entre finales del siglo V y mediados del IV a. C. cuando la pujanza de Cartago se impuso en el occidente mediterráneo. De la época púnica el mejor exponente en Nora es el templo de Tanit, el complejo púnico-romano de Esculapio, en el extremo sur del cabo de Pula y la necrópolis.

La derrota de Cartago dejó libre Nora y los destacamentos romanos se instalaron en ella a partir del año 238. El impulso que tomó la ciudad quedó plasmado en la cantidad de edificios nobles y espacios destinados al esparcimiento de los ciudadanos y de los destacamentos militares estacionados en la península. Existen datos que corroboran que Nora adquirió la categoría de municipium. Las ruinas romanas son las principales protagonistas de Nora, tanto por el hecho de ser las mejor conservadas, como las que ocupan el estrato superior de las tres ciudades que se superponen. Entre la estructura urbana cabe señalar la amplia zona ocupada por el foro, muy cerca se intuyen los restos de un templo con seis columnas y un altar. Las termas se reparten por varios barrios del municipio, las mejor conservadas son las llamadas terme a mare, en la zona oeste de las excavaciones, un poca más al norte, cerca del istmo quedan los restos de las termas pequeñas (piccole terme) y al sudoeste del teatro las termas centrales. El complejo de Esculapio tiene sus raíces en una construcción púnica, pero los romanos ennoblecieron con mosaicos y otros avances arquitectónicos el espacio dedicado al dios de la medicina. El teatro es el monumento estrella de Nora. Podía albergar cerca de 1.200 espectadores sentados en sus graderías. Conserva varios de los espacios que tradicionalmente constituían un teatro romano, con la salvedad de dos inmensas tinajas ancladas en el suelo a las que todavía no se les ha sabido dar explicación. Hay quienes creen que las tinajas servían como amplificadores de la voz, en cambio hay otras teorías que le dan una función pura de contenedores, usadas al quedar el teatro fuera de servicio.  La casa del atrio tetraestilo, situada en el sector oeste, es un ejemplo de un edificio noble, seguramente la vivienda de un patricio. Los mosaicos que cubren los suelos son de alta calidad.

 Entre las termas pequeñas y el mar se hallaron unos restos que fueron identificados al principio como de instalaciones portuarias; posteriores estudios determinaron que se trataba de una gran basílica cristiana. Los trabajos arqueológicos han acabado dibujando una estructura de 33 metros de largo por 22 de ancho, formando un edificio de tres naves. Su construcción se sitúa en el siglo IV y quedó en el abandono entrono al siglo VII, con los ataques de los bárbaros y las posteriores razzias árabes.


 
* Extracto de la guía: RUMBO ACERDEÑA, de Toni Vives, Editorial Laertes.


jueves, 14 de abril de 2011

DE LHASA A KATMANDU EN BICI

Cruzar parte del altiplano más alto del planeta, atravesar la cordillera del Himalaya y después bajar hasta el valle de Katmandú, siguiendo la llamada carretera de la Amistad, se ha convertido en un clásico del cicloturismo. Pero éste clásico, además de ser una de las mejores rutas de bicicleta que se conocen, también es de las más duras. Una buena forma física y una robusta bicicleta de montaña son indispensables para unir las capitales del Tíbet y el Nepal.


El reto se resume en 14 o 15 días de pedaleo, recorriendo 1.100 km, superando 3 puertos de montaña superiores a los 4.500 metros y 4 por encima de los 5.000 m., para finalizar con el descenso más largo que se conoce, 4.490 metros de bajada continuada.

La aventura empieza en Lhasa, capital tibetana, pero antes de emprender la ruta lo conveniente es dedicar un par de jornadas en recorrer los alrededores de la ciudad, además de las obligadas visitas al palacio del Potala y al templo de Jokhang, más que nada para aclimatar un poco el cuerpo a la altura y de paso hacer turismo.


La primera etapa sin ser difícil ya demuestra lo duro que es pedalear todo el tiempo por encima de los 3.700 m. El segundo día de bicicleta es más exigente. Se sufre bastante al subir las pendientes del puerto del Kamba-La, que solamente alcanza los 4.794 m., pero se deja notar falta el oxígeno. El premio es alcanzar el paso, adornado por los tibetanos con banderas de oración y deleitarse con  el más que soberbio paisaje que se divisa desde lo alto es: en el fondo del valle, majestuoso, el Yamdrok Tso, (lago Turquesa) y muy a lo lejos las nieves del Himalaya.


            En las siguientes jornadas la ruta atraviesa pueblos y paisajes inconmensurables, donde se encuentran nómadas enigmáticos, rebaños de yaks y restos de antiguos monasterios. Entretanto hay otro obstáculo a superar: el puerto del Karo La, que con sus 5.010 m. de altura, significa todo un hito (¡no siempre se pedalea por encima de los cinco mil metros!), allí, un inmenso glaciar viene a dejar sus hielos junto a la pista. El descenso hasta Gyantse, permite alcanzar velocidades considerables. Gyantse tiene la fama de ser la más tibetana de las ciudades del Tíbet. Destacan una altiva fortaleza y el monasterio de Palkhor. Del monasterio solo queda en pie una parte, la mayoría de edificios quedó destruido durante la Revolución Cultural, por suerte sobrevivió Kumbum o el chorten de los 100.000 Budas. Una nueva etapa acerca a Shigatse, la segunda ciudad del Tíbet. Aquí se halla el monasterio Tashilunpo, uno de los pocos que se salvaron de la destrucción china. 


En la sexta etapa hay que cubrir nada menos que 107 km. y superar el Lhakpa La, de 5.220 m. La siguiente jornada esconde otro de los huesos duros de roer. Hay que salirse de la carretera de la Amistad, la ruta principal que conduce al Nepal, para tomar una pista que lleva al Campo Base del Everest. Un terrible puerto separa el altiplano de la montaña más alta del planeta, es el Karo La, de 5.200 m. El camino está en pésimas condiciones y en el descenso hay que abordarlo con todas las precauciones para evitar salir volando por encima del manillar.



Al termino de la octava etapa se llega al monasterio de Rongbuk, situado a 5.300 m, siendo el más alto del planeta. Este es un momento culminante del viaje. El monasterio tiene como telón de fondo la blanca, imponente e inmensa mole de la cara norte del Everest. La jornada más relajada, aunque no exenta del problema de la altura, es la que conduce desde el monasterio al campo base, son apenas 30 km entre ida y vuelta. Alcanzar la falda del coloso y haberlo logrado en la frágil montura de la bici se convierte en un momento clave, no sólo del viaje sino que el recuerdo del instante perdura con el tiempo, por lo menos eso es lo que a mí me sucedió; todavía al rememóralo me emociono. 


De regreso a la carretera de la Amistad todavía quedan dificultades a vencer, como el puerto del Lalung La, de 5.050 m. La gran suerte es que en ese puerto empieza el mayor descenso imaginable. La bajada conduce directamente Dolalghat, a solo 560 m. sobre el nivel del mar, ya en territorio de Nepal. Son dos días siempre pendiente a bajo, con frecuente lluvia y barro. Hay que bordear barrancos que asustan y parecen no tener fondo. Nyalam, a 3.700 m. sorprende porque por fin ofrece un hotel, más o menos en condiciones, ¡incluso con discoteca!, Esto no existía cuando Tintín anduvo por ahí.


            Como el camino sigue cuesta abajo pronto se alcanza la sorprendente población de Zagmu, donde se ubica la aduana china. La “ciudad” de frontera es un caos de camiones, barro, comerciantes, contrabandistas. Un corto descenso, loco y peligroso conduce al Puente de la Amistad, frontera con el Nepal. Desde allí hasta el valle de Katmandú aún quedan dos días de pedaleo fácil.


            Los kilogramos perdidos en el esfuerzo se recuperan rápido; los instantes en que uno piensa que no puede subir más y el trasero duele de tanto traqueteo se olvidan al momento; pero la satisfacción que se siente cuando se ha completado un reto de tal dureza como es la Lhasa – Katmandú es de las que marca para toda la vida.

viernes, 8 de abril de 2011

GUÍA DE CHINA – El Patrimonio Mundial de Unesco (IV)


HUANGSHAN, LA MONTAÑA DEL EMPERADOR AMARILLO


 
El macizo montañoso ocupa una superficie de 1.000 km2, con un perímetro de 120 km.; 30 de los 72 picos sobrepasan los 1500 m. siendo el más alto el de la Flor de Loto, con 1873 m.


 
Desde muy antiguo los paisajes de Huangshan han servido de inspiración a muchos artistas y pensadores. Hay un viejo dicho, atribuido a Xu Xiake, un viajero de la dinastía Ming, que reza así: «Cinco son las montañas sagradas de China, quien las haya recorrido, apenas querrá ver otras, pero quien haya visitado el Huangshan ya no encontrará ningún placer en ver ninguna otra de las montañas sagradas».

          Una antigua leyenda explica el origen del macizo: el mítico emperador Amarillo, quien fundara el legendario imperio del Mediodía, cuando sintió que sus días acababan, salió del palacio con tres ministros con el objeto de encontrar la preciada planta de la longevidad. Para ello se dirigió a las montañas y después de mucho buscar se le apareció un dragón; el animal le invitó a subirse a su lomo y se lo llevó al cielo, pero los ministros se agarraron a la cola. Entonces el dragón, con un brusco movimiento los hizo saltar, tan fuerte se habían aferrado que al caer se llevaron varias escamas y pelos del saurio. Con el tiempo, las escamas y los pelos se convirtieron en los pinos del Huangshan.


 
          Las connotaciones filosóficas que comporta este paisaje son enormes, tanto es así que ha marcado todo un estilo en la pintura china (shānshuĭ). Los taoístas razonan que el orden cósmico se ve profundamente ejemplarizado en el Huangshan; la montaña se identifica con el principio yang, el yīn son las brumas y los lagos. El poder atrayente de este macizo es tal que cada año es recorrido por más de un millón de chinos. Unesco reconoció en diciembre de 1990 al Huangshan como Patrimonio Mundial de la Humanidad.


          Para recorrer el macizo lo ideal sería un destinar de dos a tres días y poder visitar los rincones más famosos y subir a muchos de los picos desde los que se divisan excelentes visiones de los juegos que hace la luz con la bruma, las caprichosas formas de las rocas y los irrepetibles pinos. Los picos, por muy empinados que parezcan siempre son accesibles. Los senderos están tallados en la misma piedra, en una inacabable sucesión de escalones; alguna de las escaleras es realmente vertiginosa.


 
          Cada uno de esos monolitos ha sido bautizado con un poético nombre: el pico de la Flor de Loto, la Capital del Cielo y el pico de la Claridad, son los más altos y célebres, otros se denominan: el Pincel Florece, el Mono Contempla el Mar, el Hada Guía, etc.


 
          El amanecer, y con un mar de nubes envolviendo la parte baja del Huangshan, es una de las visiones más fantásticas que el viajero puede llevarse de China. Muy recomendable presenciar también la puesta del sol. Un moderno teleférico ayuda a que la subida hasta la parte alta del macizo no sea tan fatigosa; aún así los largos senderos a recorrer obligan a repetidos descansos. Por suerte es posible encontrarse a menudo con puestos de venta de refrescos y en los puntos estratégicos hay restaurantes y hoteles.*

*Texto extraído del libro: RUMBO A CHINA, de Toni Vives y Josep Giró. Editorial Laertes.